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SOCIEDAD Y SISTEMA

El sistema del capital transcurre con inevitables altibajos periódicos más o menos acusados: tras un crecimiento sobreviene una recesión, puesto que un sistema de mercado que persigue el enriquecimiento fácil, rápido y a poder ser exclusivo no puede crecer indefinidamente; de ello resultan las crisis económicas, crisis que afectan mas a los empleados que a los empleadores, los cuales suelen tener buenas reservas para pasar los periodos de hibernación (reservas que obtienen gracias a los empleados, que son los que realmente sufren los tiempos de adversidad). En una sociedad igualitaria de derecho tal sistema ni es válido ni es admisible.

Resulta evidente el típico tópico: para que haya ricos tiene que haber pobres, los pobres mantienen a los ricos en su posición privilegiada,... Es obvio que en un sistema de mercado no pueden ser todos ricos, pero en un sistema igualitario es posible el equilibrio: ni ricos ni pobres; donde no hay ricos ni pobres hay personas en igualdad de derechos y condiciones conviviendo en una sociedad en la que hay que convivir. En el sistema capitalista el fin es acumular capital para comprar el bienestar que se vende, lo cual inevitablemente promueve la estafa, el dolo, el amaño, la corrupción, la ley del más fuerte, del mas cabrón, del mas ladrón,... tal es la sociedad del capital en la que el fin principal no es ser afortunado sino tener fortuna, en muchos casos sin importar como. En un sistema colectivista no hay crisis económicas derivadas del mercado; en un sistema de derecho igualitario real las crisis solo derivan de los desastres naturales.

El sistema ha de ser igualitario, humilde, honrado, colectivista, comunal. Nadie necesita mansiones ni palacios para vivir: una vivienda sencilla pero digna, con las condiciones de habitabilidad adecuadas, es suficiente. Con el coste material y humano que supone construir un palacio se pueden construir muchas viviendas. Tampoco nadie necesita un coche de lujo para realizar desplazamientos; basta con un utilitario sencillo con las debidas medidas de seguridad, economía energética y protección del medio ambiente. Hay quien suele decir "no hay para todos: jilipollas el último", pero sí hay para todos si está bien repartido entre todos lo que es de todos.

En una sociedad colectivista igualitaria todos los ciudadanos funcionan a modo de funcionarios del Estado (puesto que se trata de ciudadanos que intercambian servicios según sus posibilidades) teniendo cubiertas sus necesidades fundamentales: alimentación, sanidad, seguridad, vivienda,... No es necesario trabajar para amos y depender de sus caprichos (el capital, como el alcohol, se sube mucho a la cabeza generando delirios de grandeza), el trabajo hay que realizarlo para el colectivo, para la sociedad; lo importante es ésta, su desarrollo, el progreso, ... en un mundo que es de todos y para todos, tanto presentes como futuros. Así, los bienes, recursos y medios de producción han de ser colectivos, de todos y para todos, habiendo de estar gestionados por el Estado, órgano gestor elegido democraticamente por el pueblo. En una sociedad equilibrada no hay paro ni diferencias sociales: cada cual tiene su función y cometido según sus posibilidades. El trabajo es tanto un derecho como una obligación: la sociedad progresa mediante el trabajo. Pero no puede ocurrir que uno trabaje 8 horas y otro no trabaje: pueden trabajar 4 horas cada uno. El trabajo no ha de estar encaminado a obtener beneficio privado o privativo sino avance y desarrollo social: ha de perseguir la consecución del bienestar colectivo, lo cual conlleva también el bienestar individual.

Tal es lo que significa el concepto de sociedad; la desviación al respecto es falta de educación social e incluso enfermedad mental, como lo es el ansia de poder, el delirio de grandeza, la falta de solidaridad, ...

La felicidad viene de la mano de la estabilidad y de la buena relación y convivencia social, lo cual es imposible en una sociedad de recursos privativos, apariencias e hipocresía. Además, a la sociedad (que ha de suponer la relación de toda la humanidad) no le viene mal una lengua común para faciltar el entendimiento universal entre todas las personas de buena voluntad.

El dinero ha de ser lo que tiene que ser: exclusivamente un simple medio de intercambio de bienes y servicios, no un medio de poder; en un sistema capitalista es inevitable que se convierta en esto último.

Evidentemente todos somos distintos y cada cual tiene sus necesidades, las cuales han de estar debidamente cubiertas. Todos han de aportar en la medida de sus posibilidades y todos han de recibir lo que necesiten estableciendo prioridades aunque de forma igualitaria. ¿Por qué en una sociedad tiene que haber competencia y no colaboración?. En la sociedad del capital obliga la primera en perjuicio de la segunda, con todo lo que eso conlleva para un colectivo. Con el fin de obtener beneficio, se oculta información, se sabotea, se putea, se falsea, se fomenta la insolidaridad. En una sociedad colectivista no hay competencia, solo colaboración e intercambio de información para el desarrollo colectivo. Cada cual tiene su función en la maquinaria del proceso productivo encaminado al progreso social y es lo que se ha de llevar a cabo según las reglas de convivencia establecidas. Un médico necesita a un electricista, a un albañil, a un fontanero, a un policía o a un arquitecto tanto como éstos necesitan médicos.

La sociedad colectivista igualitaria puede funcionar de forma similar a la que conocemos, pero eliminando la diferencia social, el beneficio privado, distribuyendo equitativamente los bienes y servicios producidos por y para el colectivo. No sería muy distinta, excepto más justa, equilibrada e igualitaria: no habría ricos ni pobres, no se vería en la televisión a gente muriéndose de hambre ni a ricos dilapidando en bacanales. Casi todos seguirían haciendo más o menos lo mismo y todos cumplirían con su derecho y obligación de trabajar, pero no en cometidos faraónicos sino en el desarrollo y progreso colectivo. Trabajar es un derecho y una obligación, pero hay que hacerlo por y para la sociedad no para beneficio de caciques.

Evidentemente, los derechos no tienen que depender del capital que se posea, pero inevitablemente es así. ¿Por qué un coche de lujo cuando puede haber diez utilitarios sencillos que cumplan el mismo cometido?. Las viviendas, los campos, los vehiculos, etc, no tienen por que ser privados; pueden ser sociales, colectivos, a disposición de quien los necesite cuando los necesite. Un ejemplo: la Administración saca una obra a concurso; se la adjudican a un empresario que va a obtener un beneficio con ella; ¿por qué no la hacen directamente quienes son contratados por el empresario eliminándose la figura de éste que es quien se lleva el beneficio como intermediario?. Cabría plantear que es el empresario el que arriesga su capital en la empresa, pero eso no debería ser posible: las empresas, en las que es un derecho y una obligación trabajar para mantener la estructura social, no deberían ser privadas sino públicas, del colectivo; es la única forma de salvaguardar los derechos de todos igualitariamente.

Lo mismo que se puede limitar la velocidad de los vehículos para prevenir accidentes, controlar gastos, etc, en una sociedad se pueden establecer otros muchos límites, especialmente los relacionados con intereses y privilegios de poder asociados al capital: hay excesiva diferencia social. Por ejemplo, nadie debería poder tener una mansión mientras haya gente que no tenga un techo para vivir: eso también debería estar limitado y regulado por el Estado, pero quizás hay miedo al poder del capital y a linitar la bula que siempre ha tenido. En muchos casos los adinerados lo son por jugar con recursos que son de todos, por corromper, por estafar a los ciudadanos. Eso no puede ser posible en una sociedad igualitaria de derecho. Cuando un sistema atiende debida y equitativamente las necesidades de la población, no hacen falta propiedades, ni cuentas bancarias: las necesidades se pueden cubrir puntualmente, máxime en una sociedad como la actual en la que se pueden producir, almacenar y controlar los medios necesarios. Los recursos han de ponerse a disposición de la población estableciendo prioridades en función de las necesidades, pero la mayoría de la población sigue dependiendo de las decisiones y caprichos de caciques, que son quienes controlan realmente el sistema puesto que las autoridades dejan que así sea, ya que en muchos casos intentar poner freno al poder económico es buscarse problemas que pueden dar al traste con la comodidad o establidad laboral de aquellos cuya labor es controlar la situación y los derechos establecidos.

¿Dónde nos lleva este sistema?. El sistema capitalista no es el sistema de las oportunidades, es el sistema del oportunismo, de la estafa, del engaño, de la farsa, del camelo, del chanchullo, de la maquinación, del tongo, de la corrupción, del sabotaje; es el sistema de los comerciantes que se vilipendian y sabotean entre ellos e intentan engañar al cliente con fines lucrativos. Es el mismo sistema feudal imperialista sobradamente conocido pero adaptado a los nuevos tiempos de derechos y libertades. Se sigue la línea que impone el mercado controlado por los poderes de costumbre. Los que están arriba se aprovechan de su privilegiada posición y marcan las pautas; los que están abajo están obligados a seguirles el rollo si quieren subsistir. Es la mafia del capital capaz de someter voluntades, también las de las autoridades y especialmente en los feudos que controla. Aunque no haya una dictadura manifiesta, sí hay microdictaduras subrepticias puntuales o zonales regidas por el capital. ¿Es la esclavitud moderna?.

El sistema del capital fomenta la sumisión o servilismo: nunca faltan quienes piensan que lo mejor es lamerle el culo al acaudalado, porque es el acaudalado el que establece las reglas del juego y quienes pueden darnos de comer; quien posee el capital es quien controla el cotarro por lo que hay que seguirle el rollo y hasta reirle los chistes malos para caerle en gracia y ser merecedor de su benevolencia, la cual demuestra otorgando al empleado el privilegio de trabajar a su servicio con el mínimo sueldo posible; y quien no siga el rollo puede darse por jodido: tal es esta sociedad de derecho. El rico mafioso sabe que es así y se aprovecha de ello convirtiendo a los lameculos en peones de sus juegos y estrategias de poder.

Así, si el Estado en representación de la sociedad produce, mantiene, controla y distribuye equitativamente la vivienda, la sanidad, la educación, la seguridad, la alimentación, los servicios, los bienes de consumo, los recursos, los medios de producción, etc, no es necesaria la acumulación privativa de capital ni que existan caciques que nos concedan la gracia y privilegio de ponernos a su servicio para incrementar su fortuna a costa, quizás, de nuestra salud, libertad y otros derechos fundamentales.

Hablando en términos económicos se puede considerar que el mismo beneficio que obtienen los acaudalados que controlan las empresas privadas, lo podría obtener el Estado en representación de la sociedad si fuera éste quien gestionara la producción en vez de los empresarios. La diferencia está en que si el empresario obtiene beneficio privado para su bienestar particular, el estado obtiene beneficio social para el bienestar colectivo. Mientras todas las personas no puedan tener estabilidad (y no hace falta que sea costosa), el sistema social no es válido.

Hay quien considera que la sociedad de derecho libre e igualitaria es una utopía y que hay que adaptarse a la realidad. También debe ser utopía el fin del delito y no por ello hay que delinquir sino perseverar en el intento de contener la delincuencia. En cualquier caso, no hay utopías si está en la mano y en la voluntad de la gente: solo lo imposible es imposible, lo demás se puede conseguir y la sociedad ideal es alcanzable siendo voluntad popular y poniendo empeño en ello.

En la sociedad del capital, como en el fútbol, hay una máxima: el beneficio solo se consigue con la victoria, por lo que en muchos casos no importa la forma o el medio de conseguir el triunfo, incluso a costa de romperle la pierna a un rival, meter goles con la mano o comprar al árbitro. A niveles superiores ocurre otro tanto: donde manda el capital son inevitables los mamoneos y corruptelas.

El desarrollo y progreso tecnológico y social, así como los recursos naturales, son patrimonio de la humanidad, no exclusividad de quienes puedan comprarlo, los cuales en muchos casos pueden hacerlo por haber explotado o engañado a otros ciudadanos sometidos forzosamente al sistema caciquil. Cuando el bienestar depende del capital que se posee, se generan las mafias, la delincuencia y los clanes de poder. ¿Es esta la sociedad de la esclavitud moderna?: dependemos de un sueldo que nos proporciona quien nos explota, que además nos vende los productos que nosotros mismos producimos y con los cuales obtiene un beneficio con el que puede seguir incrementando su poder y la dependencia y sumisión de los demás. Y como en cualquier sistema dictatorial, solo quienes tienen capital o autoridad (que generalmente se agrupan en clanes o asociaciones simbióticas de poder) son los que viven bien; los demás para poder sobrevivir han de someterse a la voluntad, deseos, caprichos y dictados de aquellos, que son quienes realmente controlan el cotarro, fundamentalmente a niveles feudalistas. Y evidentemente, una vez que está montado el tinglado, lo que desean y procuran los capitalistas amparándose en el poder del capital es que sus intereses prevalezcan sobre los derechos de los ciudadanos. Podemos votar gobernantes, gobernantes que establecen leyes, pero los hilos del guiñol los maneja el capital que a mayor o menor nivel, en estamentos superiores o inferiores, es quien establece las condiciones pues es quien compra voluntades.

El método o fundamento del desarrollo de la sociedad no es la competitividad, sino la cooperación y colaboración social. Sabido es que la competitividad suele terminar con enfrentamientos, no solo entre individuos sino también entre colectivos; además, quien suele salir beneficiado es el mas fuerte o el mas cabrón. De la colaboración siempre resultan grandes avances, siendo esto lo que persigue y desea la sociedad como colectivo de personas que han de convivir compartiendo recursos. El fin de una sociedad no es la privatización de los bienes y medios de producción sino todo lo contrario, habiéndose de poner los recursos a disposición de todos de forma igualitaria en función de las necesidades.

La meta o fin de la sociedad es el desarrollo y progreso social que persigue el bienestar colectivo, no facilitar el enriquecimiento de chorizos de nivel y oportunistas. Los ciudadanos no pueden ser marionetas del capital o simples piezas de la maquinaria productiva del capital con la que se enriquecen los generalísimos estrategas de las guerras de los negocios (que incluyen sabotajes, desprestigios, acosos, extorsiones, corruptelas, etc), los ciudadanos son los socios de esta sociedad que ha de progresar mediante el trabajo. El trabajo es el medio; el fin ha de ser el avance social, no el enriquecimiento de caciques; los ciudadanos no pueden ser simple mano de obra al servicio del capital teniendo que estar sometidos a su voluntad y caprichos. Así, el fin de la sociedad es, por ejemplo, tener una buena sanidad pública gratuita, no clínicas privadas que atiendan solo a quienes puedan pagar la consulta e incluso que jueguen con la salud de la gente para incrementar sus beneficios; el fin de la sociedad es, por ejemplo, cuidar el medio ambiente en favor de la salud colectiva presente y futura, no permitir la contaminación y los vertidos de quienes se enriquecen con ello; el fin de la sociedad es, por ejemplo, facilitar viviendas dignas para todos, no permitir ni las viviendas-mansiones ni las viviendas-cartones. Etc.

Con el actual sistema capitalista y las condiciones sociales y laborales creadas, si queremos subsistir parece que estaríamos llamados a ser condescendientes y sumisos lameculos del capital a modo de simples piezas de la maquinaria productiva de quienes tienen el poder económico sustentado por el poder autoritario que inevitablemente se pone a su servicio.

El tema no es muy complicado: sería necesaria más nacionalización en vez de privatización (es la única forma de obtener una sociedad verdaderamente libre e igualitaria), más hospitales en vez de mansiones de lujo, más energía renovable en vez de yates y aviones privados, más viviendas sociales en vez de coches deportivos, más desarrollo en los países pobres en vez de dictaduras y guerras de poder, más investigación en vez de corrupción, etc. Símplemente: las condiciones sociales las imponen los capitalistas que no quieren perder sus fueros y privilegios, conseguidos en su mayor parte por el esfuerzo y sacrificio de personas obligadas a someterse a su voluntad, para lo cual en muchos casos se generan a propósito las condiciones oportunas. Además, cuando hay problemas, cuando el capital está en manos de macarras, ante la Ley es el ciudadano normal el que suele tener las de perder debido a la posición de poder y privilegio de aquel, que puede coaccionar y comprar voluntades muy fácilmente.

Evidentemente, no debería tratarse de ayudar a los empresarios para que éstos repartan el trabajo entre los ciudadanos estableciendo sus condiciones al efecto, sino de eliminar la figura del empresario y que sean los ciudadanos en igualdad de condiciones quienes realicen el trabajo que debe conllevar el progreso social colectivo, no el beneficio privativo. El sistema capitalista posibilita el auge de unos pocos, a quienes incluso se subvenciona en detrimento del interés general, lo cual es contrario al concepto de una sociedad que persigue el desarrollo por y para todos.

El fundamento y fin de la sociedad es el estado de derecho y el bienestar igualitario real, que sólo puede conseguirse de una forma: evidentemente, el sistema capitalista no es el camino correcto sino el que interesa al poder económico, que es el que dirige los hilos del mismo. En una sociedad no capitalista los esfuerzos se dedican a la investigación y búsqueda de soluciones para los problemas sociales, no a las estrategias comerciales que posibiliten el incremento de patrimonios particulares incluso provocando el perjuicio ajeno individual o colectivo.

El fin de la sociedad es procurar el bienestar igualitario para todos, fin en el que a su vez han de colaborar todos los ciudadanos: cada cual según sus posibilidades, a cada cual según sus necesidades; el sistema capitalista no cumple con tal premisa fundamental. Un sistema igualitario tiene que fundamentarse en la educación de sus ciudadanos: son éstos quienes tienen que entender el concepto de sociedad de derecho real, asumirlo y aplicarlo; no puede haber lugar para la farsa y la estafa respecto a la igualdad de derechos entre todos.

La sociedad del capital es la dictadura del poder económico: no solo se ponen a su servicio representantes de los poderes públicos y de la Ley tanto para beneficiarse de esa relación como por miedo a verse perjudicados en sus puestos y cometidos, sino que los ciudadanos se ven forzados a someterse a su voluntad para poder subsistir, lo cual es inadmisible; en muchos casos ni siquiera pueden luchar legalmente contra las leyes que se imponen en beneficio de quienes ostentan el poder económico. Pasa lo mismo en las dictaduras establecidas por la fuerza: en este caso la fuerza es el capital y todo lo que arrastra, mueve, doblega y somete.

Mientras haya que trabajar para un cacique (y no solo trabajar para él, sino además aguantarle e incluso tener que lamerle el culo), mientras haya quien tenga que trabajar toda la vida hipotecando no sólo capital sino también libertad y derechos para pagar una vivienda, mientras que unos tengan latifundios y otros tengan que tomar prestadas parcelitas bajo un puente, mientras dependamos de las fluctuaciones y caprichos del mercado, mientras los recursos y medios de producción sigan estando en manos de unos pocos, etc ... no dejamos de ser esclavos modernos, esclavitud adaptada a los nuevos tiempos de ficticios derechos y libertades. Hay que trabajar para que la humanidad pueda avanzar, pero hay que trabajar en las debidas condiciones y directamente para la sociedad, sin intermediarios que hagan fortuna con el trabajo ajeno, habiendo de ser transparentes y públicos tanto la organización como los resultados. Es el Estado elegido por el pueblo el que ha de estar al servicio de éste como órgano gestor de los medios y recursos y no el pueblo al servicio del Estado a modo de peones de caprichos y juegos de poder de quien lo controle.

El sistema capitalista no es el sistema social ideal, es la lacra y la ruina de la sociedad y la humanidad. Es evidente que la sociedad ideal (entiéndase igualdad de derechos, bienestar social igualitario, progreso colaborativo, conservación del planeta, etc) no viene de la mano del capitalismo sino del colectivismo. La sociedad es mucho más honesta, sana, equilibrada, productiva, fructífera, desarrollada y avanzada con un sistema igualitario real que no obedezca a intereses comerciales particulares sino a derechos colectivos. Un ejemplo sencillo: ¿qué hace fundamentalmente un empresario para obtener beneficio?; generalmente vilipendiar y sabotear todo lo que pueda a quien crea que debe hacerlo, que suele ser a todo aquel que no le siga el rollo o se interponga en su camino hacia la consecución del éxito económico.

En cualquier caso, no hace falta sumergirse en tesis o proposiciones ideológicas, sino símplemente reflexionar y plantearse cómo debe ser la sociedad ideal (que es el único modelo válido de sociedad), lo cual es lo que hay que defender y perseguir, siendo todo lo demás desviaciones anormales respecto a la consecución de un sistema colectivo libre, igualitario y democrático real. Siempre hay quien dice que tales temas y metas son fantasías, quimeras, utopías, ... y que tenemos que adaptarnos a lo que hay: siendo así, la humanidad nunca hubiera salido de regímenes absolutistas, dictatoriales, faraónicos, ni de estados de fanatismo o esclavitud impuestos por la fuerza. Lo que hay que hacer es reivindicar, reclamar, protestar ante todo aquello que atente contra los derechos y libertades igualitarios, que es lo que debe guiar el ordenamiento del sistema social. Obviamente la sociedad y con ella los recursos y los medios productivos que han de perseguir el progreso colectivo y no el beneficio privativo, es de todos y para todos: no caben diferencias o clases sociales de ningún tipo. El capitalismo actual no es sino la herencia o versión moderna de aquellos reinos, señoríos y feudalismos del pasado.

Hay que perseguir la consecución de la verdadera sociedad libre e igualitaria lo mismo que se persigue la cura y erradicación de las enfermedades. Es difícil pero no imposible y en todo caso hay que dedicar todos los esfuerzos que sean necesarios para ello. Y quien no haga nada a favor de la igualdad, la libertad, el derecho, la democracia real y la sociedad ideal, al menos sería deseable que no hiciera nada en contra.

En el sistema del capital la mayoría de la gente sueña con ser afortunado y conseguir fortuna con la que poder comprar su 'libertad' además de algunos otros vicios y caprichos. Evidentemente el sueño no debería ser tal sino la paz y colaboración universal, la libertad, la igualdad, la fraternidad, la erradicación de la pobreza, la conservación del medio ambiente, etc, ... y todo ello sólo depende del sistema y de la educación social que se establezca. Si la educación consiste en fomentar la competitividad, puede ser obvio el tipo de sociedad que resultará; si consiste en practicar la solidaridad y la colaboración, también es evidente qué se puede conseguir.

En el sistema del capital la meta es la acumulación del mismo, generalmente sin importar el medio de conseguirlo sino el propósito o fin de incrementar la propiedad privada que inevitablemente también conlleva poder (también en supuestos sistemas de derecho democráticos), que puede concentrarse en manos de unos pocos: la oligarquía. En ese sistema lo importante es ganar, no participar y en ese juego quienes llevan ventaja son los de costumbre: mafias, clanes, corruptores, delincuentes de nivel y otras agrupaciones de poder y asociaciones simbióticas características.

Así, si el pueblo es soberano ¿por qué no tiene esa sociedad en la que los recursos y los medios de producción trabajados por el pueblo sean del pueblo y para el pueblo, sin intermediarios?. Es evidente que la Sociedad (gestionada por el Estado), podría ser una gran cooperativa, ... o como un gran hospital donde todos dependen unos de otros con asignación de funciones encaminadas a la cooperación, avance y desarrollo en favor de los ciudadanos. En el ejemplo del hospital, cabe considerar que la responsabilidad de un médico no es la misma que la de un celador, por ejemplo, lo cual se puede compensar con un poco más de tiempo libre y no necesariamente con sueldos que cuadrupliquen a los de otros empleados (lo cual genera diferencias o categorías sociales), tiempo libre que viene bien además para reducir el estrés de la ocupación y para permitir el ejercicio de más profesionales. Además con ello también se fomenta la colaboración y no la competencia con la que se busca alcanzar puestos de mayor nivel que conlleven mayor salario, competencia que suele acarrear la ocultación de información, el sabotaje, etc, que obviamente redunda en perjucio de todos los ciiudadanos.

Por otro lado, hay muchas personas que ven la política como si se tratara de una liga, una competición de equipos de fútbol. Evidentemente la sociedad, el sistema y su funcionamiento, la humanidad en sí misma, es algo más profundo y hay que reflexionar de vez en cuando sobre ello. ¿Qué es una sociedad?, ¿cómo se mantiene el órden social, la convivencia, el equilibrio, la igualdad, el derecho, ...?, ¿cómo se reparte o se utiliza entre todos lo que es de todos?. ¿Qué está pasando en la sociedad actual: es éste el sistema ideal; a dónde nos conduce?, ¿cómo se puede establecer un sistema igualitario y de derecho real, ya que es evidente que éste no es tal?, ... Las respuestas a tales cuestiones conducen a un sistema que sería el que todos deseamos: ¿por qué entonces no lo tenemos y seguimos en un sistema anticuado, caduco, insano, corrupto, etc, que depende y está a las órdenes del capital y donde sigue imperando la Ley del más fuerte o del más cabrón en esta oligarquía o absolutismo capitalista?.

Una tonta ironía o una irónica tontería: podríamos llevar a votación el pasar de políticos y privatizar el gobierno vendiéndoselo a una UTEB (unión temporal de empresarios y banqueros) que pusiera a trabajar a todos con las condiciones que quisieran imponer, con lo que parece que se arreglaría la situación económica y social de cualquier País en un santiamén. Evidentemente, la privatización no es la solución sino más bien ir tirando hacia el cooperativismo y la nacionalización de los recursos y de los medios de producción.

Un ejemplo: en muchos casos en nombre del "interés o utilidad pública" se imponen expropiaciones de propiedades a ciudadanos para que algunos adinerados, que son los que pueden invertir en ello, puedan aumentar su fortuna. En nombre del interés o utilidad pública, ¿por qué no se hace al revés?. Ciudadanos S.A. debería ser la única empresa de, por y para la ciudadanía.

Es obvio que el trabajo, medio de manutención y supervivencia de las familias, no puede depender de que sea ofrecido por empresarios en las condiciones que éstos deseen imponer, sino que es un derecho de los ciudadanos que sólo puede depender de la propia sociedad gestionada por el Estado como órgano representante de la misma, por lo cual es este órgano gestor quien debe poseer los medios y los recursos al efecto por y para todos los componentes de la sociedad. Es decir, en una sociedad que pretenda ser de derecho e igualitaria, el Estado no puede ser otra cosa que una gran cooperativa. Una sociedad no puede permitir que haya miembros de la misma que no tengan techo ni comida mientras otros dilapidan en bacanales.

¿Habría alguna diferencia en esta sociedad si los medios de producción y los recursos estuvieran en manos del Estado y no en manos privadas?; obviamente sí: que estaría mejor estructurada siendo más justa, equilibrada e igualitaria. Y si eso es lo que desea la gran mayoría, ¿por qué no lo tenemos?, ¿qué lo impide: el sistema establecido?. La estructura del capital es simple: hay quienes por su capacidad económica (en muchos casos conseguida de forma muy poco honesta y mucho menos solidaria) controlan el cotarro y hay que ponerse a su disposición y someterse a sus deseos, lo cual hace que cada vez tengan más poder y más capacidad de someter voluntades e imponer normas y doctrinas que sirvan a sus intereses en detrimento de los intereses sociales o colectivos. Evidentemente ese sistema no es una sociedad sino una dictadura tanto subrepticia como manifiesta del capitalismo. Sociedad: agrupación de individuos con el fin de cumplir los fines de la vida mediante la mútua cooperación. Fines de la vida: el progreso, la libertad, la igualdad, la solidaridad, la paz, ... Obviamente ante el principio igualitario y del bien común a nivel universal no cabe el fundamentalismo capitalista.

Posiblemente haya muchos ciudadanos que sufran un símil de Síndrome de Estocolmo respecto a algunos poderes y formas de gobierno que les tienen secuestrados sin poder ejercer libremente sus derechos, como el derecho a la vivienda, el derecho al trabajo, etc, e incluso asuman aquello de "más vale malo conocido ...", siendo lo malo conocido el sistema del capital en el que el trabajo y los bienes que se obtienen del mismo están en manos de unos pocos, a los cuales hay que obedecer y contentar para ser bendecidos por el privilegio de poder estar a sus órdenes y servicio, ... cuando los medios de producción y los recursos y con ello el trabajo, han de ser una labor y bien común por y para la sociedad (como la asistencia médica) que han de estar en manos de ésta a través de su órgano gestor o Estado. Es la única forma o modelo válido de sociedad para garantizar igualdad, derecho y libertad. Además, en muchos casos el trabajo y con él la base de la subsistencia de las familias, está en manos de los más hipócritas y oportunistas (de otra forma no es fácil prosperar), en gente insana sin escrúpulos ni conciencia social alguna. El capitalismo es la ruina de la sociedad como colectivo obligado a intercambiar servicios para sobrevivir y desarrollarse en las debidas condiciones de igualdad y derecho. Además, es curioso que muchos en vez de querer hacer valer su derechos como socios de la sociedad, como copropietarios de la misma (de sus medios y recursos) se enorgullecen de ser siervos de quien les explota, lo cual además consideran una posición privilegiada o título honorífico del servilismo entre los parias.

Evidentemente, los ricos no serían tales si los pobres no proporcionaran esa riqueza con su esfuerzo, lo cual no es el concepto de equilibrio social. La propiedad privada podría anularse o limitarse para que no pudiera ser motivo de mercadeo y especulación: el fin de una sociedad de derecho igualitario real es sostener y proteger a todos sus integrantes en pro del desarrollo colectivo, desarrollo en el que han de colaborar todos en la medida de sus posibilidades; en tal forma, es inadmisible que unos acumulen mientras otros no tengan para subsistir. La sociedad ha de ser la propietaria de todos los bienes, que serían dados o prestados igualitariamente a los ciudadanos según sus necesidades. Un simple ejemplo: ¿cuántos magnates han amasado fortuna con el petróleo, un recurso natural que habría de ser patrimonio de la humanidad igual que todos los demás recursos?.

Anular la propiedad no significa que nadie pueda tener nada sino al contrario: todos tendrán de todo en forma de propiedad colectiva compartida a disposición de quien lo necesite cuando lo necesite. Un ejemplo simple: ¿todos necesitan tener un taladro en casa en propiedad o podría haber centrales de préstamo de taladros?; ¿cuántas veces se usa un taladro en un domicilio?, ¿cuántos recursos se ahorrarían compartiendo taladros?. Un piso: ¿es necesario que sea objeto de comercio y tenerlo en propiedad en vez de realizarse la construcción y cesión en función de la demanda social?. Es evidente que los recursos y los medios de producción han de ser sociales, de todos y para todos, en los que todos han de participar con su trabajo, que ha de ser repartido entre todos.

El sistema ideal es sencillo y tiene su fundamento en la solidaridad y el progreso colectivo: sólo lo hacen complejo los intereses desmedidos y los poderes en manos de hipócritas y oportunistas.

Basta pensar en cómo tendría que ser la sociedad ideal. En una sociedad ideal debería haber igualdad de derechos real entre todas las personas; debería haber fábricas, talleres, oficinas, etc, donde todos trabajaran igualitariamente para el colectivo, la sociedad, no para un empresario, con las debidas condiciones y garantías de seguridad y salud; la educación, la salud, deben ser gratuitas e iguales para todos; etc. Es obvio que esa sociedad no está representada ni se puede conseguir con un sistema capitalista en el que el fin es acumular capital con el que se pueda comprar todo.

Aparte de los delincuentes de nivel, mafias, corruptos, etc, ¿alguien desea una sociedad de ricos y pobres, de gente que pasa hambre mientras otros engordan sus cuentas con amaños, mamoneos, corruptelas, etc?; eso es lo que inevitablemente conlleva implícito el sistema del capital y es lo que necesariamente debe evitar una sociedad. ¿Cómo se puede conseguir?: cualquiera puede reflexionar sobre ello y esas reflexiones deberían ir haciéndose realidad puesto que sería el deseo colectivo; ¿qué lo impide?: también se puede reflexionar al respecto.

El tema es suficientemente obvio: si dos grupos distintos están trabajando en similares desarrollos para obtener beneficio con ello, suelen procurar ocultar información, incluso sabotear al otro grupo para ser los primeros en lanzarlo al mercado, etc. Si los dos grupos se dedicaran a colaborar en vez de a competir, el desarrollo sería más rápido y eficaz puesto que serían más personas compartiendo información y ayudándose entre todos por y para un mismo fin o propósito.

¿Qué es el sistema capitalista: la posibilidad de enriquecimiento de los más "espabilados" (que en muchos casos vienen a ser los más mangantes o corruptores) abusando para ello de quienes se someten a las condiciones que quieran imponer aquellos por miedo a perder el necesario sustento?. Este sistema está hecho a medida del capital (de quien lo ostenta y representa) no a medida de las todas las personas que integran la sociedad. La sociedad o la convivencia social, así como las normas o leyes que la regulan, no es una cuestión de márketing o venta de la imágen de los candidatos al poder, sino de reflexión, principios, conciencia y educación y cultura social de la ciudadanía.

Una tontería: varios individuos con hambre y un pan encima de la mesa. Unos pensarán en repartir el pan por igual; otros pensarán en quedarse con él por la fuerza; otros pensarán en cómo engañar a los demás para poder obtener la mayor cantidad de pan posible; otros pensarán en eliminar candidatos al comestible; otros pensarán en instigar para que los candidatos se eliminen entre ellos y quedar en la última tanda con opción al alimento; etc. ¿Qué es lo correcto socialmente hablando?.

El fin de la sociedad es el desarrollo y progreso social colectivo, en lo cual todos los ciudadanos han de tener su puesto y su función. Todo es de todos y nadie es más importante que nadie. Eso es lo que entre todos se ha de conseguir luchando contra el egoísmo, la prepotencia, la desigualdad, la corrupción, etc.

El sistema actual se basa en la elección de partidos, dirigidos por personas elegidas en el seno de éstos; cuando un ciudadano vota a un partido es porque éste representa lo que él quiere de cara a la organización social. Pero muchas veces las decisiones finales que toman los dirigentes de los partidos, a los cuales el partido en su conjunto se somete, se basan en intereses propios o en intereses dirigidos de terceros (bancos, empresarios, grupos o clanes de poder en manos de adinerados). La sociedad democrática real es aquella en que la sociedad vota a sus gestores, a quienes han de gestionar la misma de forma similar a como se puede gestionar una comunidad de vecinos, gestión que ha de ser pública y transparente, pero las decisiones relevantes las toman los propios ciudadanos en votación popular evitándose en lo posible las decisiones en muchos casos interesadas de quienes representan el poder en cualquiera de sus formas. Cabe pensar que muchas veces la admnistración de una comunidad de vecinos también da lugar a muchos mamoneos; se puede imaginar lo que hay en un Estado si no hay una gestión adecuada: los mismos mamoneos multiplicados por cada persona que tenga cierto poder de decisión respecto a cuentas y resultados.

Obviamente hay que limitar muchas cosas, como se limita la velocidad en carreteras, y una de ellas es el poder corruptor y manipulador del capital y de la autoridad, capital y autoridad que en una sociedad de derecho real no pueden estar en manos de unos pocos. Por ejemplo, no deberían existir empresarios que repartan trabajo a su antojo y conveniencia obteniendo beneficio por ello, sino que el trabajo (los medios de producción y los recursos) habrían de estar en manos de los ciudadanos para los ciudadanos y que los gestores elegidos al efecto han de gestionar en debida forma. ¿Habría alguna diferencia entre una empresa privada y una pública si el trabajo a realizar, los trabajadores y el producto a obtener es el mismo?: la única diferencia sería que las empresas serían de los ciudadanos para los ciudadanos y la producción se ajustaría a la demanda real de los mismos. En muchos casos el empresario es un corruptor que obtiene beneficios corrompiendo a corruptos, beneficios que van destinados a su cuenta bancaria, no a las necesidades de los empleados que elaboran los productos: esto no debe ni puede existir en una sociedad de derecho igualitario.

Solo hay que reflexionar un poco: la base de la supervivencia humana es la sociedad, la cual es un grupo de personas que conviven intercambiando bienes y servicios. Un médico poco puede hacer sin edificios, tecnología, etc, y quienes los construyen necesitan médicos. Y todos ellos requieren alimentos; quienes los producen también necesitan a los anteriores, etc. En una sociedad de derecho igualitario real no debe haber lugar al enriquecimiento mercantilista en el intercambio de tales bienes y servicios, sino a la cooperación, a la ayuda mutua, a la solidaridad de cara al desarrollo común.

Valorando el equilibrio social, si alguien se enriquece es obvio que otro se empobrece (directa o indirectamente, cuantitativa o cualitativamente) lo cual no puede ser consentido. Obviamente hay que poner límites a determinadas cuestiones para poder convivir (igual que se ponen límites de velocidad en las carreteras) ... y una de ellas es el capital y el inevitable poder asociado que conlleva. ¿Realmente crea riqueza social, traducido en servicios sociales, o habría más de éstos en otro tipo de sistema más igualitario y equilibrado?. Se suelen poner ejemplos para que se entienda más fácilmente la situación; respecto a este tema es innecesario: todos sabemos como debe ser un sistema social ideal; por incongruente que parezca, lo dífícil es conseguirlo aunque todos, o la gran mayoría, lo desee. ¿Es mejor lo malo conocido ...?.

¿Como es la sociedad ideal?: es obvio que es una sociedad en la que se establece el derecho igualitario real, no imaginario, en la que los recursos y los medios de producción son públicos, de todos y para todos, en la que todos tienen el derecho y la obligación de trabajar en su justa medida para la obtención y elaboración de los recursos destinados al sustento y desarrollo colectivo, etc. ¿Es una utopía?: evidentemente puede serlo mientras no se intenta su consecución. ¿Puede conseguirse?: obviamente; por encima del poder del capital está el poder social (aunque siempre es difícil hacer valer éste donde se impone aquel, lo mismo que siempre es difícil hacer valer la ley donde campa a sus anchas el caciquismo con sheriffs a su servicio). En relación a la utopía, se puede decir que para aquellos esclavos negros de aquella época en aquel país, sería una utopía ser libres con derechos en una sociedad de blancos que ostentaban el poder, la fuerza y que no les querían a su par sino a su servicio. Finalmente y tras muchos años de lucha, aquella utopía de libertad e igualdad se hizo realidad.

También es evidente que la sociedad ideal no viene de la mano de sistemas oligarcas, feudalistas y capitalistas: no se puede conseguir una sociedad ideal donde priman intereses mercantilistas sobre los derechos más básicos o fundamentales de las personas que la forman. La relación social igualitaria ha de basarse en el intercambio de servicios sin enriquecimiento privativo. La sociedad tiene que producir para sí misma, no para quien se enriquece con el trabajo ajeno generándose por ello diferencias sociales en muchos casos incluso por imposición o derivadas de corruptelas: en la sociedad ideal no tiene que haber lugar al enriquecimiento de nadie sino al desarrollo y progreso social colectivo (de todos y para todos) en igualdad de derechos, deberes y condiciones. ¿Se puede permitir en una sociedad que un individuo viva en una mansión mientras otro no tiene un techo donde cobijarse; o que un terrateniente acapare tierras mientras otros no tienen alimentos que llevarse a la boca?: evidentemente en una sociedad igualitaria ambos extremos están fuera de lugar y habrían de ser imposibles por imposición legal y social.

Una tontería: ¿por qué la gente se gasta el dinero para ver 90 minutos de fútbol en vez de donarlo para investigación, ayuda humanitaria, etc, y poder ver 90 minutos de desarrollos médicos, científicos, de servicios sociales, etc, en la liga del progreso, que habría de ser 'de código abierto' y en el que todos colaboraran entre todos y para todos realizando las funciones que pudieran realizar?: un ciudadano pone ladrillos o cables para que otro pueda usar un aula o un quirófano; mientras uno aprende los entresijos de la cirugía, otro hace paredes, fabrica piezas mecánicas, extrae minerales o cosecha alimentos. No debería haber lugar a diferencias sociales y económicas entre unos y otros: lo que ha de haber es un planteamiento y desarrollo equitativo en el ejercicio de las funciones o labores de todos. ¿Por qué sobran medios para el fútbol u otros espectáculos y faltan para la investigación y desarrollo médico, científico, tecnológico, educativo, etc?. Muchos dicen que no se concibe una sociedad distinta a la actual; la verdad es que en la actualidad esta sociedad es inconcebible.

Todos dependemos los unos de los otros y en ese intercambio de bienes y servicios no tiene por que existir un fin lucrativo sino más bien solidario. Las ideas e innovaciones han de ser debidamente estudiadas y si son aptas o válidas se desarrollan colectivamente para el colectivo, de lo cual también se beneficia el inventor o innovador al ver desarollado su producto en beneficio de la sociedad, de lo cual también él se beneficiará. Obviamente, en esa trayectoria hay que mantener los mismos derechos y deberes de todos por igual.

¿Qué es la sociedad?. ¿Cómo ha de ser una sociedad ideal?. Eso es lo que hay que pensar, diseñar, desarrollar y construir. La sociedad es la base y fundamento de la humanidad y como tal ha de ser construída y desarrollada.

Es obvio que la sociedad debe estar estructurada y organizada de forma que nadie pueda ser ni pobre ni rico y que todos trabajen o colaboren de cara al progreso social de todos y para todos. En una sociedad ideal no ha lugar al enriquecimiento ni al empobrecimiento de nadie: se trata de un intercambio de bienes y servicios en el que todos colaboren y del cual no ha de resultar beneficio privativo sino progreso y bienestar colectivo común, que implica o conlleva el beneficio individual equitativo.

La sociedad ideal es aquella en que los recursos, los medios de producción, etc, son de los ciudadanos para los ciudadanos, organizándose por los gestores elegidos por éstos y repartiéndose equitativamente el beneficio social e individual que se obtiene de ello. Esa es la única sociedad válida y lo que hay que intentar alcanzar.

La sociedad de los reinos, de la nobleza, de los esclavos, etc, es la oscura sociedad del pasado. La sociedad de derecho igualitario donde todo es de todos y para todos, donde todos están al mismo nivel social puesto que todos dependen los unos de los otros, es necesariamente la sociedad del futuro.

Respecto a aquellas sociedades (las feudales, las del esclavismo, etc) muchos pensaban en la época que eran las buenas, que no podían existir otras mejores (quizás por aquello del más vale malo conocido ...). Con tiempo y esfuerzo se han ido trasformando poco a poco hacia mejor. ¿La sociedad actual es la buena?; muchos piensan que este sistema capitalista es la mejor opción: ¿lo es?, ¿qué hay, qué falta y qué sobra?.

Una sociedad ideal podría ser aquella en la que todos trabajaran y el trabajo fuera compartido o repartido entre todos; donde la familia que necesitara una vivienda se la proporcionara el Estado, órgano gestor de la sociedad; donde no hiciera falta que todos tuvieran un coche (la mayor parte del tiempo estacionado) sino que hubiera un banco de coches a disposición de quienes los necesitaran en cada momento (ajustándose mejor la producción a la demanda y ahorrando materias y recursos). Etc. Seguro que todos y cada uno de los ciudadanos podrían plantear muchas buenas opciones para crear o intentar alcanzar una sociedad ideal, similar en progreso a la actual (o incluso más avanzada ya que el avance no dependería de intereses de mercado), pero sobre todo mas justa e igualitaria. La sociedad vendría a ser una gran cooperativa que todos llevarían adelante en la medida de sus posibilidades. Todos tendrían una función o tarea y todos recibirían lo que necesitaran de la misma.

Obviamente la sociedad ideal es aquella en la que todo esté a su servicio, al servicio de los ciudadanos que la forman y desarrollan, no al de intereses oligarcas privativos.

Algunos llaman antisistema a este tipo de posturas, ideologías o ideales; se puede considerar que sería antisistema capitalista, no antisistema social: toda sociedad necesita un sistema que regule la convivencia, el desarrollo, el progreso,... pero la sociedad demanda que tal sistema debe ser igualitario, equitativo, solidario, equilibrado, ... Todo es de todos y para todos, lo que ha de ser debidamente gestionado por los representantes elegidos por el colectivo. Todos hemos de mantener, desarrollar y actualizar el sistema de acuerdo a las necesidades colectivas.

Donde un individuo ve una mansión, una joya, un coche de lujo,.. quizás para impresionar al entorno y considerarse superior, etc, ... otros ven medicamentos, medios para la investigación, educación, servicios sociales, etc. Es la diferencia entre unos sistemas y otros, entre unas personas y otras, ...

La sociedad actual no es sino aquella sociedad de señores y feudos, o de esclavos y plantaciones, pero más avanzada, actualizada, acorde a los nuevos tiempos. Siguiendo con este ejemplo, es evidente que la sociedad ideal sería aquella en que la plantación fuera de todos y para todos.

El ecosistema fundamental que hay que defender y preservar es una sociedad libre en igualdad de derechos y condiciones. Obviamente el capitalismo es uno de los peores enemigos del equilibrio social (además de los fanatismos, etc).

Se podría imaginar una pequeña isla de la cual, la mitad estuviera en manos de uno, dos o tres acaudalados y el resto de la población tuviera que trabajar para éstos y, al mismo tiempo, comprar los productos que ellos mismos producen para el acaudalado que los vende obteniendo un beneficio por ello. ¿Sería una situación normal'.

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